Una temporada en fuera de juego

Como el inspector Jem Mackie, Michael Dorcey, la Reina de Syldavia y el resto de estos señores me han pedido que escriba todos los detalles de esta temporada que comienza, del principio al fin, sin reservarme nada más que los resultados de la competición, y eso únicamente porque no pienso apuntarlos, tomo el bolígrafo en el año de gracia del año 2017 y le doy cuerda a la máquina, la máquina de pergeñar crónicas.

Para los que no están familiarizados con la máquina, he de señalar que este artilugio fue diseñado por Juanelo Turriano, el relojero de Toledo, en tiempos de Felipe II, luego tras largos años desaparecido, se encontró entre las pertenencias del Gran Zar de Rusia Nicolás II, el último de los Romanov. En privada subasta del tesoro de los Romanov en San Petersburgo,  fue adquirida por Alfredo Bonilla Picher y Baltasar Bonet Coll, antiguos cronistas del RCV.

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas. Todo el año esperando las vacaciones de verano, y luego pasan en un suspiro, pensaba Tom viendo como el viento de verano se alejaba retozón por encima de las dunas de arena caliente. Transcurridas las vacaciones en el acostumbrado sitio junto al mar, Tom regresaba a la ciudad con la sensación de que no se encontraba del todo bien, y  de que pronto se pondría enfermo.

De camino al primer entrenamiento de la nueva temporada, redescubrir los lugares de ese itinerario por el que no pasamos hace tiempo, resultaba emocionante, al igual que descubrir por primera vez las calles y plazas de una ciudad extranjera. Este sentimiento de temor, placer y sorpresa afectaba a Tom, que tras el largo verano acudía de nuevo a entrenar con su amigo Jim.

A la vuelta de las vacaciones y con el nuevo curso en marcha, los papás de Tom habían decidido que el muchacho acudiera él solo al colegio, a los entrenes y a cualquier otra actividad o recado que se le encomendase. Aun así confiaban en que su amigo Jim siempre iba acompañado por sus papás y cuidarían de ambos. Cuando Tom se encontró con Jim en la esquina de su calle, camino del entrene, apenas intercambiaron palabra, y se chocaron la mano con timidez, como si fueran desconocidos de hace tiempo.

Tom se preguntaba si estarían sus amigos de la temporada pasada, y Jim si los entrenadores serían los mismos o los habrían cambiado, él que sentía tanto afecto por Patri y Sabina. Tom era un año mayor que Jim, o sea S-10 de segundo año y Jim de primero. Tom es espigado y delgado, en el campo de juego interviene lo justo, y parece tener algo de miedo. Jim es más bajito y robusto, pero corre con decisión balón en mano, siempre está dispuesto y no teme a los brutos ni a los gordos.

En la puerta  del polideportivo Tom y Jim se encuentran con  Jorge López.

-Hola Tom, hola Jim, ¿habéis visto a Isma? , tengo que prestarle un bucal, el primer día de partido y lo ha perdido, ya lo veo está allí chutando con Héctor. Hasta luego.

-¿Quién es Isma?- pregunta Jim.

-Hombre, ese grandote que lleva guantes. Es uno de los gallos del equipo y es de los que más duro cargan en el juego. También es colega mío.

Bueno casi todos los del equipo son colegas de Tom. En el primer círculo de reunión que conforman los entrenadores, todos los chicos se presentan gritando su nombre en voz alta, sobre todo para que los nuevos jugadores conozcan a los demás. Hoy hay caras nuevas, se nota porque miran con curiosidad a su alrededor y parece que recelan algo ante la novedad, aunque pronto en cuanto los entrenadores envían órdenes y todo se pone en movimiento, Manu, Álvar, Noah, Óscar, Nacho, David o Swan dejan  de ser extraños.

Continuará (…)

Por Albert