Una temporada en fuera de juego VIII

Cuando sonó el teléfono, ese frío sábado de diciembre, el inspector Jem Mackie daba carpetazo al caso de la Virgen desaparecida bajo un tejo.

-Sí, Mackie al habla, dime Anselmo.

-Inspector, ¿se va a pasar por 4C o por el río?, buscamos nuevas pistas sobre el asesino en serie.

-Está bien Anselmo ve con José Luis a 4c, yo me acercaré al río, luego me contáis lo que habéis averiguado.

La semana pasada Tom y Jim no fueron a Madrid, ni tampoco entrenaron en 4C, pero esta fresca mañana, cuando entraron en el polideportivo los oficiales de policía Anselmo López y José Luis Pérez, ellos ya estaban calentando con Sabina y Patri antes del comienzo de sus partidos. Nada más localizar a Juanjo los policías se acercaron al quiosco.

-Bueno días Juanjo.

-Hola señores, ¿qué os trae por aquí de buena mañana, queréis tomar un café?

-De acuerdo, calentemos el cuerpo con café.

-Por cierto, ¿qué sabes de los asesinatos de los delegados federativos?-le pregunta Anselmo López.

-Bueno pues lo que se comenta por ahí, que un tío loco anda suelto cargándose a gente de la federación de rugby.

-Más concretamente a delegados y coordinadores de categorías inferiores-apunta José Luis Pérez.

-Sí eso parece, aunque a alguno que yo conozco lo podrían quitar de en medio.

-Cuidado con lo que dices Juanjo, que luego todo se sabe.

-¿Acaso tengo pinta de sospechoso?

– Tú y tu amigo Albert podrías pasar por unos sacamantecas cualquiera.

-Claro, os babéis visto vosotros dos en el espejo, iros a tomar por…

-Bien Rambo si te enteras de algo, tú nos tendrás informados, ¿verdad? ¿Jugáis ahora?

-Sí, contra les Abelles.

-Pues vamos a echar un vistazo vale Pérez, nunca se sabe lo que se puede descubrir bajo los palos.

Allí estaba Tom esperando el saque de centro, soñando con sus jugadas de corsario. Aunque él es de los mayores siempre le gusta estar a la sombra de sus compañeros  como Isma, Fernando Martínez –Ibarra o Héctor, esos cree que saben lo que hacen. Efectivamente parece que observan el terreno antes de iniciar su jugada, pero una vez con el balón en las manos se rigen por su instinto a veces oscuro y confuso. Como en muchos otros partidos Tom anda en órbita alrededor del balón. Animado por los consejos de Patri y Sabina antes del encuentro se acerca a las puertas desvencijadas de un ruck mal encajado, pesca la bola y busca primero si hay alguien en buena disposición para pasarle el balón. Desde la banda Iñigo le anima: -¡Avanza!  En efecto, Tom ve el lado cerrado libre y escapa a largas zancadas. Pronto barrunta avisos de peligro y aprieta los dientes (solo le falta cerrar los ojos). Un abejorro grande y fuerte intenta cerrarle el paso, pero en el mismo instante también siente el apoyo, que como muchas veces llega mudo a su altura, a su derecha Luis y a la izquierda Fernando. Amaga con el cuerpo hacia su izquierda y sirve el pase a Luis, que acelerando al contacto de la pelota, ya es imparable. Tom está contento por haber dado tan buen pase, y más aún cuando Luis al regresar de la zona de marca le da un abrazo de agradecimiento.

También los Octopus se la están jugando con les Abelles, Jim ha decidido aliarse esta mañana con los que él considera los mejores de su equipo: Sergio Soler y Sergio Puerta. Admira sus contraataques a pleno campo y sus furibundos placajes a la carrera. A si que en cuanto Jim ve a un jugador contrario avanzar con el balón, se va decidido a por él. Se lanza, el placaje no es muy ortodoxo, pero el jugador no pasa, y tiene que deshacerse como puede del balón; otro abejorro se ampara, pero Jim de un bote salta por detrás sobre él, y lo deja seco en el placaje. Esta vez el balón rueda hacia delante. Sergio Soler inicia el contraataque, Sergio Puerta eléctrico lo prosigue y Jim incansable en apoyo lo remata. ¡Qué contento está Jim, menuda jugada!

-Buen partido Juanjo, estos muchachos son la caña. Estamos en contacto prenda.

-Hasta luego bujarrones.

Mientras tanto hace como una hora el inspector Jem Mackie ha llegado al campo del río, donde ateridos por el frío y con menguados equipos, Lions el Mousquetaires hacen de la necesidad virtud frente al CAU. En el ojo de Swan, en la mejilla de Vicent esos golpes, librados al azar de jugadores por adiestrar, se resienten como cuchillas de pesado acero, mazas de roble, como cantos rodados que vuelan. El dolor estalla sin previo aviso, dentellada traicionera en la carne tierna y desprevenida. Pero lejos de amedrentar a estos corajudos chicos, el ánimo se rebela y en lo más duro del combate resurge el aliento indomable, inocente y rebelde, con cargas furiosas y carreras que rebotan. En el otro campo también hacen de tripas corazón batalladores incansables como Carlos Baixauli y Diego van Langhehove. El contrario ataca sin piedad, asestando golpes mortales por necesidad. Pero en cada choque brutal Diego y Carlos resucitan con más brío y coraje, recargando energía azul en cada trallazo, en cada rodada lúbrica por los suelos helados y ásperos. Y con el cuerpo molido a palos y la sonrisa del que ha cumplido su tarea se van contentos todos los amigos al tercer tiempo. Otra vez el intercambio generoso de golpes y carreras entusiasmo a grandes y pequeños.

Se acerca lentamente el inspector Jem Mackie a Fran y Albert. Tras el saludo, Fran se despide deprisa, tiene que partir a 4C, el deber paternal le llama.

-¿Qué tal los partidos?- se interesa  Jem Mackie.

– Bueno entre los que todavía piensan que pasar es deshacerse cobardemente del balón para evitar el enfrentamiento físico directo, y los que en defensa creen que con su sola presencia el contrario caerá a sus pies, y desconocen que el placaje nace de un ferviente impulso mental  y físico por frenar al contrario, pues seguimos en la brecha, a ver si conseguimos como dice Fran que aprendan a pensar. Hoy hacía frío y han tardado en entrar al partido.

-¿Qué sabes del asesino en serie?-pregunta de sopetón  el  inspector.

-¿Ya se sabe que es un asesino en serie?

– Bueno ya van tres asesinatos con el mismo modus operandi, víctimas y entorno  relacionados…

– Pues solo, lo que se dice por ahí. Incluso he oído rumores de que el asesino podría ser mujer.

-¿Y eso?

– ¿Alguien que toma venganza por hechos del pasado?

-Tengo a mis subordinados en 4C.

– Pues que les pregunten a Sabina y Patri.

– ¿Los hermanos Tonetti…?

– ¿Sospechosos?

– No sé, dime tú.

– Hombre se les puede acusar de otros delitos contra la salud pública, pero asesinar a sangre fría no.

-Y tú, en la federación te has ganado fama de gilipollas busca broncas.

– Siempre tan agradable inspector de mierda- advierte Albert bajando el tono de voz.

– Si ves u oyes algo avísame, cariño.

– Hasta luego corazón.

Suena el teléfono móvil del inspector Mackie.

-Sí, dime Pérez.

-Jefe nos acabamos de enterar que hay una posible nueva víctima de Gilbert nuestro asesino, pero esta vez ha sido en Elche.

– ¿A quién se le ha ocurrido lo de Gilbert?

– Ha sido Anselmo jefe.

– Está muy bien, caso Gilbert me gusta. Ahora buscad a Pepe Leches y que os dé el número de teléfono del  mesón restaurante el Granaíno, reservad mesa y un arroz con costra para cuatro. Pasad a recogerme a las 12h.45 por el río.

Continuará…