Declan Kidney, el ‘padre’ de la gran victoria irlandesa

Por GREGORIO GARCÍA 23/03/09 – diario Marca

Torneo redondo el firmado por Irlanda en el recién acabado VI Naciones. La que ya puede ser considerada sin lugar a dudas como generación de oro del rugby irlandés no sólo ha acabado con 24 años de sequía de títulos en el torneo y con 61 de anhelos en su historia, sino que ha jalonado su segundo Grand Slam con una serie de nombres propios que desde el 21 de marzo están ya en el Libro de Oro de la historia irlandesa. Hasta San Patricio brindó por este triunfo.

Pero el gran nombre propio de este éxito es el seleccionador Declan Kidney, al que se puede considerar sin lugar a dudas como el ‘padre de la victoria’ irlandesa. El técnico natural de Cork, que el próximo mes de octubre cumplirá 50 años, no sólo ha sacado el mayor rendimiento posible a unos jugadores que llevaban años ofreciendo algunos de los mejores momentos de rugby del Hemisferio Norte, sino que ha destruido ese miedo a vencer, esa especie de bloqueo psicológico que parecía atenazar a los rubios irlandeses cuando encaraban la hora de la verdad.

Kidney, cuya carrera como jugador no fue muy destacable, pese a jugar en varios equipos ingleses, ha estado presente como técnico en todos los títulos que el ‘oval verde’ ha conquistado en los últimos años. Así, el triunfo de Irlanda en el Mundial junior de 1998, los dos cetros continentales de Munster en la Heineken Cup de 2005 y 2008 y el presente Grand Slam llevan la firma de este efímero profesor de matemáticas del Sur de Irlanda.

Sin embargo, Kidney, hombre discreto y que se describe como “un motivador más que como un estratega”, no cambió todo lo que se encontró al llegar al frente de los ‘Irish’. De hecho, la mayoría de sus jugadores son los mismos que utilizaba su predecesor Eddie O’ Sullivan, a quien Kidney rindió homenaje con elegancia. De hecho, tras el fracaso en el Mundial de Francia’2007, donde no pasaron de la primera fase al caer eliminados ante los anfitriones y Argentina, el nuevo seleccionador se apoyó en un claro y sencillo mensaje. “El rugby en Irlanda nunca estuvo tan fuerte como en estos diez últimos años”.

Y los jugadores de verde, que en la edición del torneo de 2008 cosecharon su peor clasificación de la última década, un cuarto puesto, después de haber encadenado cinco segundos y tres terceros, parecieron cambiar ya en los ‘test match’ del pasado noviembre.

Como el propio O’Driscoll reconoció, “puso orden en un equipo fantástico. Tiene algo especial, algo que no se inventa, que se tiene o que no se tiene”. Y eso que las relaciones entre ambos, durante la presencia del técnico en el banquillo de Leinster en 2004, no fueron las mejores. Pero Kidney fue fiel al icono de la selección irlandesa, le confirmó como capitán y ‘BOD’ se lo agradeció ofreciéndole un Torneo sencillamente impecable, tanto en dedicación como talento.

Dos apuntes más, dos frases de dos hombres que le conocen bien. “Cualquiera que haya trabajado bajo la dirección de Kidney le tiene el respeto más grande”, asegura Paul Buckley, su primer medio melé en el Brothers College de Cork, donde lanzó su carrera de entrenador en 1985. O las palabras de Philipp Neville, otro ex jugador suyo. “Siempre dijo que había que perder partidos antes de aprender a ganarlos. Y él fue haciendo su camino y supo aprender de sus errores”.

Mención aparte, además, para los dos estandartes de este equipo. El capitán Brian O’Driscoll, máximo anotador de ensayos del torneo con los mismos cuatro que el inglés Flutey, auténtica ‘alma mater’ del ‘XV del Trébol’ tanto en el campo como en el vestuario y que fue quien inició la remontada de Cardiff con una marca inverosímil que sólo un superdotado como él sabe de dónde la sacó; y el apertura Ronan O’Gara, autor del drop que valió un Grand Slam y una Triple Corona, máximo anotador de la presente edición del VI Naciones, con sus 56 tantos, -once más que Paterson y doce más que Stephen Jones, el hombre que a punto estuvo de dejar a Irlanda con un ‘palmo de narices’- y máximo realizador en la historia del Torneo, por delante del gran Jonny Wilkinson.

Tampoco se puede olvidar, ni mucho menos, a hombres como Paul O’Connell, el segunda pelirrojo que saber liderar a base de coraje, empuje y riñones una delantera que ha sabido pasar por encima de la mayoría de sus rivales y de frenar a los que le salieron ‘respondones’; como Jamie Heislip, el tercera que resultó clave en las victorias ante Francia y Escocia, con dos grandes ensayos en momentos muy delicados; el sempiterno Peter la ‘rata’ Stringer, que pese a perder la titularidad en favor de O’Leary fue decisivo en Edimburgo y dio la asistencia para el histórico drop de O’Gara; o el veterano Gordon D’Arcy, que tras superar su lesión llegó a tiempo de volver a formar una de las parejas de centros más espectacular del rugby actual… junto a su compañero ‘BOD’.

Seguro que Michael y Liam lo han celebrado…