Cronica S12 12/11/16

A las 7:00 de la mañana de un sábado de noviembre no demasiado frío empezaba una gran aventura. Una expedición de 5 autobuses con todas nuestras escuelas, además de padres, técnicos, directivos y gente amante de este noble deporte, salía puntual rumbo a Madrid a disfrutar de un intenso día de rugby.

Los S-8, S-10 y S-12 iban a jugar con sus homólogos de la escuela de Arquitectura y los S-14 con el URO de Alcorcón y los S-16 con Hortaleza. Como colofón a los distintos encuentros con nuestros compañeros de Madrid, nos acabaríamos juntando todos para disfrutar del gran encuentro internacional entre la selección Española y la potente selección de Tonga en el campo Central, coliseo vetusto pero entrañable y evocador para tantos que hemos jugado en él.

Después del viaje y sus correspondientes paradas, por fin llegamos a las inmejorables instalaciones de Puerta del Hierro donde nos estaban esperando nuestros amigos del Arquitectura, club del que los que llevamos unos cuantos años en esto, guardamos un especial cariño y admiración por su prestigio e historia, además de que compartimos unas andanzas paralelas.

Como no podía ser de otra manera, nos recibieron de forma increíble y hubo una confraternización total.

Confraternización que no estuvo exenta de la normal rivalidad en el campo y es como paso a hacer un sucinto resumen de los encuentros que disputamos.

Al S-12 Naranja le tocó abrir fuego casi sin quitarse las legañas y borrar la normal “empanada” de la cabeza nada más bajar del autobús y ponerse a jugar los primeros.

Se notó esta falta de ritmo aunque se les intentara desoxidar con el calentamiento, pero como digo, el Arquitectura es un gran club y sus niños pertenecen a una gran escuela. Ante nuestra pasividad en el placaje, el equipo local desplegó un juego más dinámico y ligero a la mano que saldó este primer test en un contundente 3-0.

El siguiente partido enfrentó al S-12 verde contra el Arquitectura Rojo y aquí se notó ya mucho más ritmo. Hubo placajes, más intensidad defensiva, un poco más de organización en el juego ofensivo aunque aún destaca mucho más el juego individual que el colectivo. Este lucha de tú a tú con el rival se reflejó en un empate a 1 que dejó en tablas este disputado encuentro.

Por una confusión el siguiente partido volvió a enfrentar a los mismos equipos que habían iniciado el torneo, pero en vez de ser algo negativo, sirvió para darnos cuenta de algo importante. Si en la primera confrontación, el equipo naranja había salido “dormido”, esta vez fue muy diferente. Hubo un cambio de actitud y de ganas que ya desde el pitido inicial dejó a las claras que no iba a ser igual. Motivación, placajes, comunicación y una vez más acciones individuales, hicieron que al final les devolviéramos la moneda al equipo Blanco de Arquitectura.
Este partido fue una clara muestra de que la técnica y calidad, sin “lo mental” sirven de poco.

El último partido, fue por los mismos derroteros que el segundo aunque estando ya también más rodados, el equipo Verde después del primer empate, lograra una cómoda victoria sobre el equipo Rojo de Arquitectura merced a un juego de pundonor y algún que otro despliegue a la mano que recogió los vítores del público allí congregado.

Finalmente y después de un tercer tiempo a base de garbanzada, judías y otras delicias que auguraban una vuelta en bus un tanto “accidentada”, nos fuimos al Central donde, no me voy a extender, esta fiesta del rugby terminó de la mejor manera. Todos disfrutamos de lo lindo que es de lo que se trataba.

Además de la salida al campo de los dos equipos siendo escoltados de la mano por nuestros flamantes S-8, el partido acabó con la inevitable invasión de campo con la que muchos niños se llevaron de recuerdo fotos y autógrafos de esos gigantes de acero tan cercanos y amabilísimos que a buen seguro ocuparán innumerables historias que nuestros niños repetirán a sus compañeros en el cole.

Lo dicho, un día memorable.