Crónica fin de temporada 2015-016.

Los cronopios también juegan al rugby.

“Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer…” Rayuela. Julio Cortázar.

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas. Un día en un partido un cronopio fue víctima de un pase caca de la vaca a quemarropa, el juez dictaminó intento de homicidio, el fiscal solicitó asesinato en primer grado. Tras la colisión el cronopio cayó fulminado en la hierba. No parecía que tuviera ninguna esperanza, sufría mucho, yo no puedo ver sufrir a los animales, a los niños tampoco; decidí acabar con él. Fue un acto piadoso.
Los famas bailan tregua y bailan catala, los cronopios prefieren jugar al balón ovalado. Los cronopios son seres desordenados y tibios, alegres y gritones, les gusta la gran bulla et les portes qui claques.
Al final del verano, cuando el otoño dorado en silencio extiende su manto de sombras, los cronopios levantan el vuelo, como Fran en más de una ocasión desafiante y libre.
Llegan los días de todos los santos, Franky, un cronopio con pocos escrúpulos, patea calaveras, calabazas y balones en el crepúsculo encendido.
En el partido hay que repartirse la tarea: el fuerte empuja, el veloz corre, y Marco Ben Brahim parece que vuela allende la verde pradera.
À bout de souffle, sin aliento se suceden los partidos, Óscar, cronopio rebelde, pega fuerte en el último segundo.
Fortiter et suaviter, perdido en las mañanas refrescantes juega Carlos.
Iván Bou ha descubierto, junto al cronopio Pepito, que su papá es un paquete, él que sin embargo brilla con la fuerza de un sol estival.
Su hermano Pablo gusta más del rugby primitivo, y juega como si no hubiera un mañana.
En los confines de la Galaxia el cronopio Asier desafía a replicantes y androides como si fuera el último blade runner.
Luca tiene espíritu de jugador brillante enjaulado como el balón de curvas convergentes.
La Honorable Sociedad invitó a Marco Disanto a jugar sin hacer ruido, y así lo cumplió.
En el nuevo oeste se presenta Axel, jinete que gusta del regate y los espacios libérrimos.
Una manha de carnaval Siro fue a rescatar a Eurídice del Tártaro, y ya sabéis lo que ocurrió.
Germán es un cronopio esclavo que gusta del rugby vudú donde la casquería fina es plato de gusto.
En los torneos y justas siempre destaca el noble cronopio caballero Rodrigo, no en vano tiene nombre de recio y brioso héroe.
Álvaro, futurista e iconoclasta del rugby, juega sobre la ardiente metralla como una ola coronada de burbujas.
Cuando la batalla es gigantesca y casi todos los cronopios culeros perecen, siempre hay alguno como Leo, que se salva agarrándose a los pelos del culo.
En la arena caliente del anfiteatro luce radiante la melena rubia del gladiador Iván Juan.
Ximo es el mejor, la ciencia lo dijo y yo no miento, siempre lleva los calzoncillos por encima del pantalón.
Poeta adolescente del balón, cronopio ebrio de vocales es Lucas, al que todos aplauden.
Es Mateo un gaznápiro exquisito que corre en el gabinete del doctor Caligari.
Pero a Mael le encanta después de los partidos desayunar en la hierba donde tus besos saben a fresa.
Las hijas de Fu Manchú desean a David, el jugador que danza sobre el volcán.
Ducho en el arte de Cúchares, brilla Nacho en la fiesta nacional del rugby.
Sonaba una canción de amor, mientras Emi bajo la hache estaba iluminando mi cielo como un rayito claro de luna.
Al fin emprende furibundo la galopada el cronopio Rafeta, siempre un personaje en busca de autor.
Y después de empujar à coeur joie en Vinay, adiós muchachos compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos, me toca a mí, voy a emprender la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada.
¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!
Iñigo, Fran, Bruno y Albert, que os quieren con pasión, os desean un feliz verano y una próspera temporada 2016-17.