Crónica del sábado 21 de febrero de 2015

Por fin pudimos, el pasado sábado 21, en una agradable mañana casi primaveral, jugar de nuevo contra Tatami. Recién pasada la semana blanca, nuestros chicos tenían tantas ganas de rugby que había tropa para tres equipos. El Tatami, sin embargo, aunque es un clásico, acaba de recuperar la categoría S8 y llegó al Liceo con apenas 9 jugadores. No importó: Fran puso a jugar entre sí a los mayores, bajo las órdenes de María, y fueron los de primer año quienes tuvieron que defender al Tecnidex frente a los visitantes.

Los más pequeños demostraron que la responsabilidad no les venía grande en un partido rápido, de continuas idas y venidas, ajustado en el marcador y por tanto emocionante. Pese a su inexperiencia, los niños de Tatami han aprovechado bien el curso y no son fáciles de batir. Pero los nuestros también han crecido y junto a los movimientos básicos empiezan a sacar partido a las lecciones tácticas. Mueven cada vez mejor la pelota, la pierden menos, los pases tienen más sentido, se distribuyen en el campo con criterio y no pierden apenas la concentración. Fran, que también arbitró esta vez, hizo gala de sus dotes pedagógicas y aprovechó las interrupciones para dar oportunas explicaciones a ambos bandos, por ejemplo sobre la forma de recuperar la pelota cuando cae el jugador que la lleva. Así de paso aprendemos también los padres más legos.

Nos gustó tener en el equipo a Pau, el hijo de Jordi (que entrenó a muchos de nuestros hijos en S6 y ahora vive en Madrid). El chaval apunta maneras. Por los nuestros ensayaron entre otros: Sergio, Alexis, Carlos y varias veces Pablo, cada vez más seguro, que parece dispuesto a seguir los pasos de su hermano mayor Álvaro. Carlos, rápido y valiente como siempre, demostró estar en plena forma como ya advirtió de buena mañana, estuvo a punto de marcar su segundo ensayo pero dejó la bola a un palmo de la línea cuando ya había hecho lo más difícil. Fran sonrió, en vez de dar el tanto como hubiera hecho otro, y dejó seguir el juego. Nosotros aplaudimos lo mismo al bravo Carlitos. Con estos niños el equipo verde va a darnos muchas alegrías, seguro.

Con todo, lo que emociona semana tras semana, es la evolución de los nanos en implicación, compañerismo, saber estar, sentirse equipo…y por encima de todo disfrutar. Desde mi punto de vista todo ello no es casual…unos hilos casi invisibles se manejan conla maestría y sensibilidad que denota un gran conocimiento de cada individualidad, que les hace sentirse importantes, que potencia lo mejor de cada nano, y que engrandece día a día al equipo. Gracias una vez más a nuestros entrenadores y entrenadoras.

Crónica Anonima