Crónica 17-10-014.

Los pajaritos levantan el vuelo.

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas.
“Los anchurosos campos de recreo hormigueaban de muchachos. Todos chillaban y los prefectos les animaban a gritos.
El aire de la tarde era pálido y frío, y a cada volea de los jugadores, el grasiento globo de cuero volaba como un ave pesada a través de la luz gris. Stephen se mantenía en el extremo de su línea, fuera de la vista del prefecto, fuera del alcance de los pies brutales, y de vez en cuando fingía una carrerita. Comprendía que su cuerpo era pequeño y débil comparado con los de la turba de jugadores, y sentía que sus ojos eran débiles y aguanosos. Rody Kickham no era así; sería capitán de la tercera división: todos los chicos lo decían.”
“Se vio cogido entre el remolino de un pelotón de jugadores y, temeroso de los ojos fulgurantes y de las botas embarradas, se dobló completamente mirando por entre las piernas. Los muchachos pugnaban, bramaban y pataleaban entre restregones de piernas y puntapiés. De pronto las botas amarillas de Jack Lawton lanzaron el balón fuera del corro y todas las otras botas y piernas corrieron detrás. Stephen corrió también un trecho y luego se paró. No tenía objeto el seguir. Pronto se irían a casa, de vacaciones. Después de la cena, en el salón de estudio, iba a cambiar el número que estaba pegado dentro de su pupitre: de 77 a 76.”

Es muy posible que hoy bastantes de nuestros jugadores se sintieran como Stephen Dédadus (el alter ego de James Joyce en “Retrato del artista adolescente”, que practica football-rugby en su colegio), apesadumbrados, tristes, alicaídos, superados por los acontecimientos y el rival. Pero “el rugby, que según Jean Pierre Rives, es un deporte que permite a los niños hacerse adultos, y a los adultos seguir siendo niños”; nos coloca muchas veces, y sin tiempo para pensar o reaccionar, en situaciones comprometidas en las que tenemos que jugar el balón, mientras nos llegan señales de peligro por todas partes.
Esta temporada, hasta que buena parte de nuestros jugadores consigan superar los problemas afectivos que conlleva la práctica de este exigente y duro deporte, tendremos que entrenar con ganas en nuestro antro del Liceo, correr recto y más rápido, derribar al contrario con más saña y fuerza y jugar en equipo, aunque nos cueste mucho soltar la pelota. Así que abandona el nido, toma impulso y sal volando pajarito.
Este sábado otoñal nuestros amigos del R.C.V. Tec. L.F. entusiastas del oval marcharon a Cuatre carreres a jugar con el CAU y les Abelles, y batidos por un mar bravío acabaron como sonrientes y alegres despojos que las olas en la playa han dejado.
Hemos de decir efectivamente que los resultados de los encuentros no fueron muy halagüeños, pero siempre hay que quedarse con lo positivo. En el equipo de Mateo se consiguió una victoria y un empate, y no exagero si afirmo que Mateo es un gran jugador comprometido con sus amigos; que Siro y Rafa tienen mucho rugby que ofrecer; que Asier está llamado a liderar el ataque; que Iván, Oscar y Jorge pueden incluso con los contrarios más feroces; que Emi es nuestro referente en el juego más directo y que Marco, al que aún se le resiste el bote caprichoso del balón, tiene mucho por demostrar.
En el otro campo, el equipo de David se enfrentaba valerosamente a dos grandes escuadras que les superaban en quilos, metros y kilómetros. Pero aun así David con Nacho y Luca lucharon sin descanso hasta decir basta. Los veloces Álvaro y Lucas lo intentaron por la derecha por la izquierda y a veces hacia delante con algún acierto; Axel y Carlos lograron sus mejores jugadas con un juego más vertical; soportaron los golpes con resignación y sorteando obstáculos de toda clase Franky y Marcos, y un sorprendente Mael, siempre con una sonrisa, no paro de jugar con sus amigos.
Todos los jugadores esta mañana, en mayor o menor medida, han luchado, peleado, resistido, han andado a la brega, y han sufrido el embate y la dureza del contrario sin perder el ánimo, confiados hasta el final. La temporada se presagia ruda pero apasionante, y si quieres salir airoso en los encuentros, si sueñas con hacerlo tan bien como los jugadores del mundial, y ver tu nombre impreso con letras de oro en las crónicas… ¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!

Muchas gracias a todos los que nos acompañasteis este sábado.
Entrenadores S-10.