Crónica 16-04-016.

Un gaznápiro exquisito. (Un poema dadaísta).

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas.
¡Gaznápiros, gaznápiros, gaznápiros!
Por la gorra del gran gaznápiro: ¡corred insensatos!
El reloj varado ha dado dos veces la hora exacta.
Pero el resto del partido hay que recolocarse,
Apoyar, limpiar y recuperar balones;
Crecer para resucitar.
Qué bien hemos jugado, los entrenadores también.
En el fragor de la batalla la curiosidad pudo más que el miedo,
Aunque a veces el balón temblaba en las dulces manos
Como peces sorprendidos por la sombra del pescador.
Hoy he visto gigantes contra muchos davides,
He visto aperturas susurrando jugadas a su línea más allá de Orión,
Y pilares ardiendo mientras enfilaba la defensa,
He visto muchos cuchillos calientes entrando en la mantequilla
Y balones volando de mano en mano.
¿Qué ocurre gran Gaznápiro?
¿Son hombres? ¡Hoy necesito diablos!
¿Diablos, qué os habéis fumado?
Amigo el campo de rugby no es solo un trozo de césped,
Es un trocito de vida.
La luz brilla, la luz brilla, y una masa consciente no admite que la manejen:
Sabe guiarse por sí misma.
Y nosotros no somos adoradores de la fuerza, del número,
Sino de la capacidad, de la consciencia;
Somos pequeñas emociones, besos a hurtadillas, pequeños milagros.
Mantened la concentración, si parpadeáis os lo perdéis,
Y vosotros sois cosa grande qui me fa enamorar.
Esto parece un festival anatómico forense,
Pues en el campo no hay ninguna gallina,
Se citaron todas para poner huevos y cuajar tortillas.
En una casa de madera viven ellos dentro de otra casa color calabaza,
Y ellos también son nueve, con dos brazos
Y dos piernas como nosotros.
Me cago en el fuera de juego,
En el avant en el retenido,
Ya vendréis a Moncada.
¡Gaznápiro, oh gaznápiro!
Entre la línea de enormes truhanes se disparo la flecha,
Impasible a los años,
Y traspaso la delantera poblada por diminutos rufianes.
Sueño melés de chocolate bajo un cielo siempre inventado.
Tras el gemido de los clarinetes,
El murmullo de las aguas, las carreras por la banda,
Las puertas que se cierran para unos
Y se abren para otros: talonadores, flankers, centros, alas, zagueros…
Un pase deslizante lleva tus balones con mis balones,
Y los cabellos licorosos se saludan,
Mientras las bocas basculan en la oscuridad.
El ritmo del juego acelera,
Y el pajarillo de su pecho golpea con torpeza para escapar,
Pero ya el balón llega a sus manos y corre libre
Y el pajarillo toma el vuelo entre la tierra y el cielo;
Y sus amigos juegan sobre el soberbio ataúd
Que esconde despedazados cadáveres,
Ni exquisitos ni para los postres.
Vuela la flecha por encima de las pequeñas cabezas.
¡No disparéis, el pajarillo y yo hemos atrapado al lobo!
Ni he gemido ni he gritado,
Pero sin vos estoy perdido.
Acaba el partido, nunc est bibendum.

¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!

Esta crónica se ha escrito con la inestimable colaboración de: Fran, Dolo, Iñigo, Bruno, Javier, Maribel, Guillermo, Germán, José Ramón (Rafeta), Manolo, Jorge, Héctor, Laila y Ana.
Y la aportación del juego preciosista de: Franky, Óscar, Asier, Axel, Germán, Rodrigo, Iván Juan, Ximo, Lucas, Mateo, Mael, David, Emi, Rafeta, Iñigo, Edu, Bruno, Fran Y Albert.
Muchas gracias a todos. Entrenadores S-10.