Crónica 12-11-016. Viaje a Madrid.

¡Qué viaje el de aquel día!

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas. He de confesar que el Vice, el Vicepresidente me ha pedido que no cuente con pelos y detalles todo lo que aconteció en el viaje, no pasaríamos la censura, y además aunque quisiera no podría contarlo, no me acuerdo de nada. Y he de aclarar que como siempre los personajes de las crónicas, sus nombres y las situaciones en las cuales se encuentran y actúan son fruto de la fantasía de la máquina de pergeñar.
El viaje de ida transcurrió sin novedad, a pesar de que Anaïs y J.D. nos metieron el miedo en el cuerpo con el vaticinio de los efectos de las tormentas solares, y de que el tío Roper intentara explicar a los niños la metafísica transitiva del rugby. Menos mal que en el hotel Moya, gracias al aguante y persistencia en barra de J.D. nos echamos entre pecho y espalda unos ricos bocadillos. Como suele ser habitual en el viaje los niños parece que se multiplican (no os quiero contar por la tarde en el estadio de “la Central”).
Desde la M-30, en cuanto atisban el campo de juego de Puerta de Hierro braman como toretes desafiando a los escolares. Ya en las instalaciones nos ubicamos en el campo, menguado terreno de juego donde además tenemos que jugar rotando las tres categorías. En breve los S-12 inician los encuentros exprés. Luego vamos nosotros y hay que calentar tras los palos: – Venga gaznápiros moveros, arriba esas piernas, corred, pasad e id al apoyo. Ya nos avisan, se han conformado de dos equipos por edades, los veteranos se enfrentan al Arquitectura rojo, y los más jóvenes al Arquitectura blanco. Estos encuentros se caracterizan por la paridad entre jugadores y la igualdad en el juego. Nuestro equipo A pierde el primer encuentro por la mínima 1-0, pero demuestra grandes aptitudes ante un buen rival en un campo chico, y en solo 10 minutos. Por su parte el equipo B se da un festival de juego con unos escolares igual de bulliciosos, y consiguen sacar el partido 5-4 a favor. Ahora a esperar de nuevo su turno, mientras S-8 y S-12 se emplean con ganas en el campo.
En la segunda fase en vez de cruzarse los equipos y que entre los más jóvenes se produzca la debacle, repetimos enfrentamientos a modo de desquite. Y llega el momento de los enfados, todos quieren jugar, Jorgito se pone en modo troll, los Mascarell se pillan un rebote de narices, a Víctor sorpresa hay que desalojarlo del campo…Esta vez los más jóvenes triunfan en otro vibrante encuentro, y el equipo A empata a uno en un partido de poder a poder.
Terminados los encuentros nos dirigimos al tercer tiempo, antes hay que controlar con el superdelegado Josera a los huerfanitos y rescatar el balón perdido. Mientras los S-8, que se han adelantado, arramblan con las viandas. Cuando llegamos pillamos a J.D. de cabeza en la olla de los callos con un mendrugo rebañando el fondo del puchero. Menos mal que quedaba un sustancioso potaje de alubias con su condumio sacramental, pues en la olla de los callos no se veía ni un mísero gabriel.
Hacemos tiempo tomando “cosas”, pues aún faltan por acudir los S-12, y algunos como Txema tienen tanta hambre que han cogido el balón y se lo llevan al horno para asarlo. Antes de subir al bus y tras engullir los macarrones y los perritos calientes, gran batalla infantil en el rocódromo con peligro de perder los zapatos, la sudadera, los calzoncillos y alguna otra cosa que no puedo contar aquí.
Nos despedimos de nuestros excelentes anfitriones los colegiales y nos vamos a Ciudad Universitaria. Los S-8 hace un buen rato que se adelantaron. Los niños siguen multiplicándose y además se mezclan en la entrada del estadio complutense con los gatos madrileños. Los S-8 ya están preparados para saltar al campo junto a los jugadores de la selección y buscamos acomodo.
Del partido España-Tonga reconozco que no me entere de la misa la mitad, entre los viajes al excusado y los viajes al bar con súper Lolo haciendo de Ganimedes machote, solo recuerdo la danza del inicio el siti-pau, y que gano Tonga en el último minuto de penal injusto, ¿o no?
Con la invasión del campo al final del partido, al temer la pérdida de los huerfanitos, me desmaye. Llegando a 4C me desperté cuando el avatar azul estaba a punto de cargarse al malo de la película. Después me contaron que Josera superdelegado había recuperado a los huerfanitos, que hicimos dos paradas, y que en el bus se declaró una guerra NBQ (nuclear, bacteriológica y química) en la que no quedo un alma con vida, ya os avise que no era buena idea comer tantos callos y repetir de potaje. En 4C a súper Lolo lo esperaba la Guardia civil, y en el cuartelillo confeso haber viajado drogado. A pesar de todo no los hemos pasado de ¡P… madre!
¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!
Gracias a todos los que viajaron con nosotros, a los anfitriones de Arquitectura, y sobre todo a Antonio Sánchez.