Crónica 1-10-2016.

¡En órbita!

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas. Decía Françoise Sagan: “No me gusta el rugby por violento, sino por inteligente”. Pues aquí que estén muy espabilados, no veo muchos. Bueno algunos parecen que van para máster del rugby, y otros no aprobaron ni en el jardín de infantes. Pero qué más da, con lo bien que no lo hemos pasado. Para empezar, esta mañana en 4 Carrers, un par de encuentros amistosos con los del CAU, esos que llevan el casco hasta para ir al retrete.
Después de calentar a las órdenes de Marcos, Alberto y Patri, se conforman los equipos donde se alternan los jugadores veteranos con los nuevos y recién ascendidos de categoría. Patri y Alberto se llevan un grupo a su terreno de juego; Marcos y yo nos quedamos con el resto, me ofrezco como árbitro, con lo que daría yo por cambiarle a Nacho las botas y ponerme en su lugar. Hacer de juez justo e imparcial no tiene mucha gracia. Toco el silbato y sueño con carreras bizantinas, mientras Marcos dirige el juego desde la banda.
Saca de centro el CAU, pero vuela el balón imantado a las manos de David, y se va decidido como un auto de choque hacia la línea de marca. Todos reconocemos su grande empeño, en esta labor le secundan jóvenes atletas del oval como los felinos Ibu y Pablo, o les petites bêtes indestructibles Alexis e Isma.
En estos comienzos de temporada en el juego prima el embrollo y la maraña, un corre calles vamos, pero se ven destellos de juego vibrante, que conmueven a los entusiastas papás desde las gradas.
Edu es fino especialista en pases caca de la vaca, y eso que toca más el balón en el calentamiento que durante el partido. Pero el mérito de esta jugada no reside en el ejecutor, sino en el receptor, que en muchas ocasiones es víctima de asesinato en primer grado. Que se lo cuenten a Sergio que nada más pisar el terreno de juego le revolcaron como en capea de pueblo, mientras intentaba controlar un melón que parecía salido del culo de una vaca.
Al otro lado Patri imparte la ley del juego y Alberto da órdenes pegado a la cal. En este encuentro a pesar de contar con el príncipe del ataque Álvaro, los jugadores satélites se dedican al montonet i escampeuse, descuidando la defensa. A los satélites les encanta jugar bajo la impunidad que ofrece la oscuridad de la noche y las sombras tenebrosas, mientras giran alrededor del astro oval. Fernando, Agus y Jorge son buenos elementos en el orden cerrado, siguiendo la estela del mejor en las puertas del ruck: Iván. Por otro lado Carlos, Luis y Álvaro cabalgan por los espacios abiertos.
Nuestra pléyade de satélites merodea los mauls, los rucks y persiguen tanto el balón como al contrario con gran voluntad y menguado resultado: Diego, Octavio, Gael y el inquieto Víctor están al acecho; y los recién llegados Juan, Leo y Marc descubrieron, un poco tarde, cual era exactamente su zona de marca, superados sin duda por las turbulentas acciones del juego.
En el otro desorbitado encuentro Nacho y Curro fabrican ensayos imposibles quebrando con solvencia una defensa desconcertada; y donde no alcanzan ellos, Fran y Rodrigo despejan el camino con carreras verticales plenas de intención.
Sometidos en más ocasiones que desearon por la tiranía de los jugadores dominantes del CAU, llega a su fin la primera jornada de rugby, y Ricardo y Lluc prometieron hacerlo mucho mejor la próxima vez.
¡Todos al tercer tiempo, gracias Mamá, gracias Papá!
Como siempre al principio queda mucho camino que recorrer: entrenar y divertirse. Y como cada temporada recordamos que el RUGBY es: pasar, placar, marcar, chutar, empujar, correr, aguantar, perder y ganar, respetar, y sobre todo JUGAR.
¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!
Muchas gracias a todos. Entrenadores S-10.