Crónica 04-03-2017.

Dentro del fuego.

Buenos días desde la máquina de pergeñar crónicas. Vine a 4C porque me dijeron que acá jugaban al rugby. Manech me lo dijo. Cuando llegue no había nadie, aquello estaba desierto, el viento había barrido todo vestigio de ser vivo. Hacía frío pero los colores habían cambiado del azul al rojo, por dentro tenía el cuerpo caliente y mi cabeza ardía de fiebre. Era sábado, lo fue durante todo el día.
Algunas sombras, tórridos fuegos fatuos se deslizaron por el campo de juego. El viento de poniente hizo rodar un balón y después otro, Rubén lo cogió bajo el brazo y marcho corriendo en busca de Pau. Al grupo se unió María, y Gael, y Ricardo, y Eric y Pablo. Y decidieron jugar, había llegado la hora de foguearse dentro del juego, pero sobre todo de jugar dentro del fuego.
Sus rivales los Fieles estaban de cruzada, y a la señal de la cruz, que dibujo el árbitro, se lanzaron al ataque. Al principio les resulto difícil parar a estos jugadores movidos por la fe, pero entonces Pablo se alzó en paladín y arengó a sus tropas, y fue tan alta su entrega que en el intento pereció. Los Fieles exclamaron ¡Vive Cristo! Pero muy a su pesar tomo el relevo Juan Antonio. Y esa mañana Juan Antonio quemaba, el ejemplo de Pablo no cayó en saco roto. Ricardo y Eric encendieron la almenara; Rubén y María le dieron al fuelle, y más leña al fuego echaron Pau y Gael. Juan Antonio se acabó quemando, pero él y sus compañeros eran espíritus ardientes. Con la yesca de Fran, lo que empezó como un feu de bois se convirtió en un feu de joie, aunque la sombra de la cruz fuese esa mañana más alargada.

Como Montag mire al otro lado del campo, y vi una pira de libros arder. A la misma temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde, son capaces de correr algunos jugadores. Apareció el fuego de Santelmo sobre los palos, y fue la señal para que todos entraran en combustión, y el juego incendiario ya fue imparable.
Patri y María dirigían aquella sinfonía de llamas veloces, la sangre violenta me latía en la cabeza, temí desmayarme y sucumbir como una falla.
Paul lanzó un fogonazo que alcanzo a las abejas, y la colmena ardió por los cuatro costados. David y Sergio tomaron la ofensiva pirotécnica; Álvaro y Agus hacían correr la pólvora mientras las abejas gastaban la suya en salvas. El final del fuego no era el final del juego, Héctor e Iván atizaban la hoguera. Curro encantaba a las llamas e impasible sobre las brasas un voraz Carlos Montañana resucitaba de sus cenizas. Jugaron viviendo en la brecha. De entre las pavesas que el viento barrió José Ramón encontró “Fraenheit 451”.

La tierra tembló cerca del río, y se abrió y de sus entrañas en ascuas surgieron espíritus llameantes y dos diablos de cabellera incendiaria. En la boca del horno esperaban jóvenes guerreros en rojo y negro. La lucha no se hizo esperar. Isma y Jorge dispararon el ataque entre fumarolas; Ibu y Luis corrían como torrentes de lava ardiente.
La tierra volvió a temblar, la erupción era inminente, como dos piroclastos volaron hacia la línea de marca Manu y Vicent; mientras el piromántico Octavio danzaba por el borde del cráter. A pesar de estar sobre un volcán, Fernando y Marco lucharon cuerpo a cuerpo rodeados de un ballet de lenguas de fuego. Y Diego fue nuestro refugio en el infierno.
En mi memoria, corazones que han gloriosamente ardido.
Sirvieron el piscolabis bajo el volcán.
¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!

Resultados: RCV verde 8- UCV 14. Pablo (4), Eric (2), Ricardo (2), Rubén, Gael, María, Juan Antonio, Pau.
RCV naranja 13- les Abelles 0: Paul (2), Héctor (1), Curro (1), Álvaro (2), Agus (2), Iván (1), David (2), Carlos Montañana (1), Sergio (1).
CAU guepardos 6- RCV blanco 6: Marco, Octavio (2), Ibu (1), Jorge, Fernando (1), Vicent, Manu (1), Isma, Diego, Luis (1).
Gracias a todos. Entrenadores S-10.