Rugby y Milicia
Combatir al contrario. En ataque: fijar, franquear, perforar e infiltrarse en
la defensa y avanzar en la zona del oponente con esfuerzo continuado, para
desorganizar, buscar la superioridad sobre la defensa y actuar con rapidez, en
definitiva, crear el caos.
En defensa: detener su avance, limitar nuevas acciones de ataque y
avanzar hacia adelante de forma organizada con el fin de restarle el espacio, el
tiempo de reacción y la evolución, restablecer el equilibrio de fuerzas y
organizar los efectivos propios; buscar en suma situaciones estáticas
(organizadas) que permitan recuperar la iniciativa e iniciar el contrataque. Para
ello, ambos equipos utilizarán: la ubicación sobre el campo de juego (terreno),
la comunicación, los apoyos, el contacto y la patada (fuego).
Si en el párrafo anterior sustituimos el término “contrario” por el de
“enemigo”, transformaremos lo dedicado a las dinámicas propias del rugby por
todo un compendio de conceptos de la táctica militar, de ahí que no nos resulte
extraño que, ya en la formación de niños/as y jóvenes en un deporte como el
rugby, se emplee el principio de “jugamos a combatir”, por chocante que pueda
ser para algunos padres hoy en día.
Lo cierto es que la similitud entre rugby y milicia no son solo las que se
establecen entre las dinámicas del juego y los preceptos de la táctica militar,
sino que se adentran en el espacio de los valores del jugador / soldado, de
equipo / unidad, del rugby / ejército.
El rugby en sí es una escisión, en origen, del fútbol en la primera mitad
del siglo XIX, llevada a cabo por estudiantes de colegios públicos (colegios de
élite 1) en Inglaterra, donde el juego era popular entre los estudiantes, muchos
de los cuales provenían de familias con tradición militar o estaban destinados a
unirse al ejército.
En un tiempo donde el Imperio Británico está en pleno vigor y esplendor
(finales del siglo XIX – era Victoriana) y máxima expansión territorial (año 1920),
el ejército es un pilar indispensable, necesitado de nutrirse con jóvenes
oficiales procedentes a menudo de las clases altas de la sociedad, formados en
los colegios de élite y universidades. El rugby se extendió a las clases
populares en Inglaterra principalmente a finales del siglo XIX, y marca un punto
de inflexión en 1895 con la creación de la “Rugby League”, cuando clubes
obreros del norte se separaron de la “Rugby Union” (tradicionalmente amateur
y de clase alta) para permitir compensaciones económicas a los jugadores, y la
apertura del deporte a las masas trabajadoras.
El alto mando británico identificó los deportes en general como una parte
clave del entrenamiento militar, ya que fomentaban el espíritu de lucha, la
disciplina, la cohesión, junto a la firmeza y la toma de decisiones bajo presión.
El Rugby en particular se veía como un ejercicio de preparación o un sustituto
de la guerra, en donde los participantes observaban y practicaban
competencias tangibles del ¨intangible liderazgo¨ así como determinados
valores que, junto a la práctica y el conocimiento transversal en todas las
clases de la sociedad británica, reforzó la integración en la cultura militar de
este deporte (2).
Los militares ingleses no solo practicaron el Rugby, sino que fueron
catalizadores de su evolución; lo llevaron de un juego escolar a un deporte
global (3) lo impregnaron de dinámicas, de valores, disciplina, coraje y trabajo
en equipo para, en definitiva, convertirlo en un espléndido instrumento de
formación del carácter y concienciación de toda la sociedad, y de sus élites, a
medida de las necesidades del Imperio y de su ejército.
No olvidemos que el siglo XX con sus dos grandes confrontaciones
mundiales mantiene a las sociedades europeas militarizadas durante largos
períodos. ¿Qué pudo aportar el Rugby a la sociedad británica en cuanto a
cohesión y resiliencia durante el BIitz(4) en la II Guerra Mundial? …
El Rugby se introdujo en España, a finales del siglo XIX a través de la
colonia inglesa y de los colegios británicos con partidos informales. En 1921 se
fundó el primer club de España, la Unión Deportiva Santboiana, por el joven
estudiante Baldiri Aleu, tras su contacto con el Rugby a su paso por Francia, y
considerado desde entonces como el gran impulsor del Rugby nacional. Siguió
en 1922 la creación de la Federación Española de Rugby.
En 1926 la Academia de Infantería de Toledo jugó la primera final del
Campeonato de España de Rugby contra el FC Barcelona, la cual ganó este
último. Fue el primer trazo de interés en el Rugby por parte del Ejército
Español y en concreto por un importante centro de formación como es la
Academia del Arma de Infantería, arma que mejor recoge los conceptos
tácticos comentados anteriormente y que son asimilables a las dinámicas que
se generan en el Rugby.
Si uno visita la Academia General de Oficiales del Ejército de Tierra en
Zaragoza se dará de bruces con un magnífico campo de rugby, que hace
muchos años, aun cuando este deporte no gozaba de tanta popularidad como
ahora, ya acogía las carreras del “Armas”, equipo formado por cadetes de la
academia que llegaron a jugar el campeonato regional y que ganaron en
diversas ocasiones, si bien renunciaron a posibles ascensos a nivel nacional.
¿Se trata de una elección aleatoria entre el abanico de deportes practicables
que aporten formación física o subyace aquí también una intención de
formación en preceptos, valores e incluso liderazgo?
Hoy día el rugby en España es un deporte en auge, entre otras razones
porque los clubes hacen un magnífico trabajo en sus escuelas y la
conformación de equipos femeninos, donde se introduce a niños/as, jóvenes y
mujeres en este deporte. Dicho auge ha trascendido nuestras Fuerzas
Armadas, pues el Rugby ya se considera deporte oficial, lo que determina
competiciones organizadas en el seno de las mismas (5).
¿Por qué el rugby se conforma como un excelente instrumento de
formación del carácter y de la conciencia?
Porque el elemento del “contacto con el contrario” y su gestión sumen al
individuo y al equipo en un contexto apremiante (parecido pero muy distante
del combate real, afortunadamente), que no solo tiene consecuencias en la
competitividad y en el marcador del encuentro, sino también, aunque de forma
controlada por un reglamento exhaustivo y la conciencia de respeto al
contrario, en su integridad física (caer al suelo, chocar, placar y/o ser
placado). Otros deportes colectivos con balón usan el contacto y los bloqueos,
pero ninguno permite derribar al contrario con reglas (6) en pos del mismo. En
este contexto que hemos definido como apremiante, además de una buena
preparación física y técnica específica de conjunto e individual, el jugador
necesita proveerse de capacidad de sacrificio, valentía para enfrentarse a su
miedo, perseverancia, ejemplaridad, asunción de responsabilidad y toma de
decisiones, gestión del éxito y del desánimo, creatividad, capacidad de trabajo
en equipo en contraposición al excesivo individualismo (juntos suman),
colaboración, compañerismo, honestidad y lealtad (compromiso con el equipo
en entrenamientos y partidos) y respeto a los compañeros, a las reglas, al
árbitro y al contrario.
Es fácil detectar qué valores conforman gradualmente a los buenos
jugadores de Rugby así como identificarlos en el transcurso de los partidos, y
en los entrenamientos, también en edades tempranas.
Los valores así como las competencias y las técnicas no solo se
mencionan, se enseñan, por ello la calidad de los entrenadores y antes que
nada educadores es vital.
Todos los valores mencionados son los propugnados en la formación de
Oficiales, Suboficiales y Tropa y Marinería en los centros de formación de los
ejércitos españoles y en el ejercicio de la milicia en las unidades de destino.
Dichos valores son parte del bagaje tangible de un intangible liderazgo, de un
“líder” a lo largo de toda una vida de servicio, aderezados con autodisciplina y
autoconocimiento, humildad y generosidad.
El Rugby aporta al soldado que lo practica un escenario único para su
formación en competencias de liderazgo, técnicas, dinámicas sociales, y
5valores de una forma práctica, escenario muy difícil de materializar, que al
menos le acerque al liderazgo, o incluso le permita descubrirse como líder y
poder demostrar capacidades y valores.
Nuestra sociedad en todos sus ámbitos, como en nuestros ejércitos
necesita líderes. Un líder lo es en la medida que genera líderes a su alrededor.
Nuestros hijos/as al crecer y madurar a través de la educación familiar y
formativa, con la práctica de un deporte como el Rugby, estarán en disposición
de enfrentarse a la vida cotidiana con unos valores cocinados a fuego lento en
sus caracteres, e incluso ser líderes en sus ámbitos: deportivo, familiar, laboral
…
Se puede aventurar que un buen/a jugador/a de Rugby o un buen/a
soldado, bueno/a no solo por su desempeño técnico y táctico, sino sobre todo
por su bagaje en valores, será “un buen ciudadano/a”.
Ángel Segura Ras
Teniente del Ejército de Tierra retirado
ex jugador del San Roque Club Rugby y del Rugby Club Valencia
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1- No confundir con el concepto español de colegio público. En Inglaterra se
denominan públicos a los colegios de élite.
2- Muchos clubes de rugby ingleses, como el Leicester, fueron formados
originariamente por soldados.
3- Desde aproximadamente la década de 1870 en adelante, el ejército y la
marina británicos llevaron el entusiasmo por el rugby a países y colonias
lejanas. Los regimientos estacionados en el extranjero formaron equipos y
jugaron partidos con las comunidades locales, generando interés y la adopción
del deporte. El hecho de que se jugara rugby en la India británica llevó a la
creación de la prestigiosa Calcutta Cup, el trofeo internacional más antiguo
del deporte disputado entre Inglaterra y Escocia. Actualmente se disputa
dentro del Torneo Seis Naciones cuando ambas se enfrentan.
4- El Blitz fue una campaña muy dura de bombardeos sostenidos en el Reino
Unido por parte de la Alemania nazi que se llevaron a cabo entre 1940 y 1941
durante la Segunda Guerra Mundial.
5- Aún hay trabajo por hacer. En aquellas unidades del Ejército donde surge la
semilla del Rugby debería prestarse el apoyo necesario por parte de los Jefes
de Unidad en lo posible, sin susceptibilidades a las presuntas lesiones, que se
ha demostrado son muy inferiores a la práctica de otros deportes como el
Fútbol. En proporción, los beneficios para el soldado que juega Rugby son
mucho mayores si se comparan con los perjuicios para el Servicio ante la
eventualidad de una lesión; en el bien entendido de que ganamos todos: la
persona, la institución, la ciudadanía y la nación.
6- A excepción del Fútbol Americano, que es una evolución del Rugby con
normas cambiadas y es un deporte que también se basa en el combate. El
Fútbol Australiano tiene componentes del Fútbol, del Rugby y el Marngrook
juego de pelota de los aborígenes australianos que se considera un
antecedente directo y una influencia fundamental. Siendo muy combativo en el
aspecto físico no se considera un deporte de combate, sino de habilidad.