Una temporada en fuera de juego XVII

En la segunda parte del primer partido encontré a Teo y antes Teo encontró a Víctor Escallé. En aquel momento la suerte estaba echada y ya en contadas ocasiones pudo el rival avanzar a sus anchas por el terreno de juego.

Media hora antes habían abierto el fuego en la tercera trobada autonómica en Gandia el equipo blanco y el verde frente a la Safor y Alicante; a esa hora cuando los rayos de sol reverberan en el tapiz verde de plástico fino, los jugadores poseen un extraño brillo acaramelado y limpio, y al correr dejan fugaz rastro metálico de baba de caracol.

En el equipo blanco evolucionaban si prisas Jim y Tom, como si hubieran venido a pasar el día junto al Serpis y pescar algún balón a río revuelto. Diego Pérez-Jorge enfrentaba cada lance como en las justas medievales, bien encajado en su flamante armadura. Los tres se sujetan fuerte en la melé, enfrente otros tres poderosos delanteros de Alicante los miran sorprendidos. Introduce Sergio Puerta y Jim talona a la primera. El medio melé Sergio abre para Raúl en posición de apertura, observa la línea contraria y decide desafiarla, aunque a ambos lados tiene buenos apoyos: Ibu y Héctor; al contacto del tercer defensor que ha intentado pararle cede el balón a Jorge López. A John le tienen que parar hasta cuatro contrarios, se forma el maul y avanza a trompadas; a la salida Giorgio se hace con el balón y decide escapar sin encomendarse a sus compañeros, cuando parece que va a lograr su objetivo, es tan grande su ímpetu  que tropieza en sus zapatos y se queda a un metro de la línea de marca; Octavio llega al rescate pero la defensa se ha rehecho y tapa las salidas; Fernando Fernández y Víctor Serradell bien cogidos de la camiseta limpian el ruck de migajas y Bruno en pick and go acaba la jugada en ensayo.

A sus pies o su cabeza el equipo verde pelea con el Elche. Adriana y María han enloquecido por el balón, pero este se muestra remiso ante tantas muestras de afecto desmedido; Pablo Endersby pone el balón en juego tras un saque de lateral, su pase le llega a Jorge Herrero desorbitado en ataque no desprecia los buenos apoyos  y juega con Pablo García de Ramón, de vuelta a las andadas, dos filigranas con luces unos pasos de baile sincopado y que corra la pelota; esta llega a Óscar, la mira, la remira, hasta le da un beso apasionado pero se la pasa con elegancia a Isma. Isma juega al despiste, finta el pase a Javi, amaga el chut y al final, como dice Liam, se la chupa, pero ante la presión tiene que buscar apoyos meritorios; Alejandro Pérez y Pepe se ofrecen voluntarios, entre los dos se arman un lío de narices y no saben cómo aparecen en la zona de marca, mientras el árbitro silba y levanta el brazo.

El Inter, con más número de Alzira, pide partido, desde la última vez han entrenado duro y tienen confianza en su juego de ricochet, y en los primeros envites de caramelo se lanzan a tumba abierta. Pero esta mañana, el equipo naranja es un escrúpulo en el zapato. Ricardo está como Maroto con el cuerpo de otro y no le interesa mucho la pelota, y Luis es hoy un escribano a pie de campo.  Así que Álvar de saque de centro decide jugársela con Sergio Juan, la cosa pinta mal y aunque su otra mitad, Marcos López, le asiste como trinitario, hay que buscar ayuda en un tipo como Fernando Martínez Ibarra, guardaespaldas de confianza, al que todo padre de familia confiaría su hija. Fernando se une con los Mascas, que juegan casi en como en casa, y emprenden la reconquista del territorio ocupado. Teo y Víctor Escallé desatados, alucinados dejan a su paso la tierra ardiendo y el juego en llamas. Miguel huye con la pelota de la quema y en el camino se encuentra a Sergio Soler que montado en su corcel brioso fija y desborda a la defensa desesperada. Cuca impasible toma buena nota de todas las incidencias.

En su cuarto de campo, los S-8 de Monty de Fernando, de Balta y de Aida disfrutan y corren como conejos a la luz de la luna. Los S-12 ya se la jugaron en un estadio, o sea la octava parte de una milla romana, lugar de longitud ideal para ejercitarse en la carrera y la lucha.

Y todos con las tripas llenas, unos más que otros, nos regresamos a Valencia desde Gandia.

Continuará (…)

Albert