Crónica final de temporada 2016/2017. La jugada más larga del mundo

Buenas noches, como se acabó la temporada voy a prescindir de la máquina de pergeñar crónicas.

La jugada más larga del mundo.

Buenos días desde el quinto coño. Una bonita mañana de otoño dio comienzo el partido, Jaime salto al albero del rugby con el saque de centro, desde la barrera Curro y su tía le animaban sin cesar. En el ruedo ibérico los morlacos crecían por momentos, como un mar de fondo que dormita la revolución. En el siguiente tren de olas, Jaime se hizo chiquitín y se fue a donde habite el olvido cernudiano. Pero tímidamente ya había abierto el juego y el balón cayó en manos de Leo. Leo en cuanto toma el balón sonríe como una caja de música, y su rostro se ilumina flor de piedra. Observa que Paul está en buena disposición y le pasa la pelota de chocolate. Paul deja sus crines al viento, ve a Lucas, pero emprende la fuga más allá del arco iris, por el camino una bruja le traba, pero consigue asistir a Fran, que de un portazo acuoso deja clavados a los contrarios que empiezan a correr hacia atrás; pero la película se engancha tiene que acudir Franki a llevarse el balón congelado. Franki se adentra en el bosque, camino de la zona de marca, y de un pino de la pasión salta Carlos Borso di Carminati, juntos se adelantan en la espesura  sin sospechar los peligros que les acechan, aparecen monstruos de toda clase: vampiros, ogros, brujas, dragones, loup-garous… y se forma el montonet; Edu que pasaba por allí ve la puerta abierta y sin soltar el bocadillo se lleva la pelota. Al rato llega a un claro del bosque encantado, pero duda: -¿suelto la pelota o el bocata?, menos mal que pasaba justo en ese momento Curro y recoge la pelota. Curro avanza con el balón a una mano declamando en la niebla Hamlet:

– ¡Buenos días! ¿Pero quién eres tú? ¿Qué haces en la antecámara del rey de Dinamarca?

– Soy Alexis de Vinay.

– Deben oír de los labios reales el argumento de esta tragedia. Siempre es mejor una boca de hidalgo.

Alexis coge el balón floreado y arremete contra los nogales verdes en el verde valle.

Por la pradera exultante andando a buen paso  llega el príncipe Octavio, primo de Hamlet, saluda al estimado público ladeando su capa española y recibe el pase glorioso de Alexis, ambos desaparecen ente bastidores. A los acordes  de “Mi canción favorita” aparecen Álvaro, Agus e Ibu, sus apoyos son cercanos y firmes, sienten el acoso áspero del contrario, huelen la carroña tras la limpieza en la melé desordenada, oyen el sonido atronador de las olas rompiendo en la proa de la nave, y se lanzan a la mar para recuperar ese balón ebrio. Desde la galera de Sinbad el marino se unen Iván y Jorge, sus ojos brillan en la oscuridad y su dentadura es verde esmeralda, con sus compañeros ya son cinco para formar la melé que avanza lenta e inexorablemente  como las dunas por la flecha antigua del delta. Mientras Gael se queda tranquilo mirando desde los arrozales la pelota flotar en el río es  la blanca Ofelia, un gran lirio en el agua.

La jugada más larga del mundo

De repente un balón sale volando por los aires alegre, gallina que quiere escapar del corral, Mateo lo atrapa al vuelo casi bajo los palos, amaga una vez, dos, y se va de tres contrarios, pero entra en un callejón sin salida; Manuel le pide el balón, el campo se le antoja bello y excesivo arde de fiebre, tiene el apoyo de Vicent, que soporta la etiqueta de una corbata mal anudada; le asiste a Eric, este parte de través hacia los vestuarios de la playa, David le advierte que ese camino no es bueno, entonces Eric le presenta un balón confitado a fuego lento. Y en manos de David la historia se repite, pasa la página donde dibujos de dragones, gigantes y hadas danzan al ritmo de este caballero singular y valiente. Pero al final tiene que ceder el turno a Nacho que con un cambio de pie interior fulmina a la tercera entera, y sobre el paso sirve el goloso balón a Rodrigo. Deslumbrado por el fogonazo rijoso del ataque escapa sin remedio por el primer hueco de rata que encuentra. Al salir a campo abierto se encuentra con Luis y le ofrece el caramelo de la pelota, el corredor ávido de grandes espacios emprende el viaje le acompañan dos escuderos de pro, Diego desde su torre de asalto y Juan Antonio con la cabeza repleta de pajaritos. Los tres lanzados al hiperespacio alcanzan otra dimensión. En este otro mundo las coordenadas están al revés, pero a Víctor eso no le importa, toma el balón de regaliz de manos de Diego furente, y se lanza a tumba abierta, evidentemente le atropellan a la salida del ruck, y su cuerpo despedazado es arrojado entre llantos de pesar al Nilo, pero conserva el balón; Marc y Lluc que pasaban por ahí en su barca de vela le toman prestado el balón de topacio, y se lo pasan a Marco custodio impenetrable de las puertas del desierto. Marco avisa a Rubén, mago del desorden, hace desaparecer el balón por la boca de un buey. Entonces llaman a los mejores en el rescate de pelotas, aquí llega el trío macabro: Héctor, Ricardo y Raúl, escalan sin demora y a trompicones la montaña de cantos rodados, en la cima en su cueva el cíclope guarda el tesoro de la pelota; Héctor le atiza con un canto en el pie, Ricardo le aplasta los haches con dos piedras y Raúl con la punta de un sílex le revienta el ojo, ni Ulises hubiera hecho mejor faena.

La jugada más larga del mundo

Pero quien de grandes peligros se libra, puede perecer por una tontería. Mas para evitar cualquier desgraciado contratiempo contamos con otros tres fenómenos: Carlitos, Pablo y Javi Castelló, su paso es fugaz y refrescante, pero deja destellos de perfume embriagador.

Tras tanto movimiento el mar parece en calma al borde de la touche. Eso es al menos lo que piensa el árbitro, decreta melé, pero del monstruo de doce pies surge una bola de fuego. Alex que es un jugador incendiario le da igual y sale corriendo “les jambes à son cou” con el balón encendido, por donde pasa crecen las llamas, llega al corazón del bosque donde Ismael salta las hogueras como duende mágico. Para aplacar el incendio llegan dos gigantes en medio de la tempestad Carlos Montañana y Fernando, a cada paso barren contrarios como moscas en la leche. El juego salta a la gran pantalla, en la película aparecen María, diva de Hollywood, y el galán Pau con su rugby glamuroso. También son  Villanos de película Sergio y Juanjo, atacan sin miramientos el eje profundo o los tugurios de dudosa reputación.

Después de que Nacho tomara el interior y volviera el balón a pasar a la siniestra para Carlos Borso di Carminati, este sobre un paso asiste a Mateo, que da el pase a David pegado a la línea de touche, pero el balón no llega a su destino, surge por sorpresa pletórico de fuerza Lucas entre los dos, desaparecido al principio de la jugada, y remata a la carrera bajo palos. Ha sido tan larga la jugada que  no queda nadie en el campo para vitorear al equipo, salvo Lucía y José Ramón fedatarios del ensayo.

¡Entrena con ganas, y sé fiel a tus amigos!

La jugada más larga del mundo